Adega denuncia el abandono de la Torre de Torés y reclama su protección

La asociación ecologista Adega hace pública su honda preocupación por la situación de abandono, deterioro avanzado y riesgo estructural de la Torre de Torés, en las Nogais, declarada Bien de Interés Cultural.
En los últimos días, los temporales provocaron el derrumbamiento parcial de la torre, hecho ampliamente recogido por los medios de comunicación y que confirma el que desde hace años viene siendo advertido por colectivos sociales y vecinales: la existencia de un riesgo real, conocido y reiteradamente advertido, frente al cual no se adoptaron medidas eficaces de protección ni de consolidación.
"La torre de Torés forma parte del patrimonio cultural común y su pérdida parcial constituye un daño irreparable a la memoria colectiva asociada al territorio y a su patrimonio cultural. Su condición de BIC implica deberes legales claros que, en este caso, no se tradujeron en una actuación administrativa efectiva, permitiendo que el deterioro progresivo y los efectos de fenómenos meteorológicos extremos derivaran en la pérdida material del bien", explican.
Hace falta recordar que el artículo 32 de la Ley 5/2016, de 4 de mayo, del patrimonio cultural de Galicia, establece el deber de conservación, mantenimiento y custodia de los bienes integrantes del patrimonio cultural, lo que obliga a las personas propietarias, poseedoras o titulares de derechos reales a garantizar su integridad y a evitar su pérdida, destrucción o deterioro.
Añaden que en el caso de la Torre de Torés, este deber corresponde a la propiedad del bien, la Casa de Medinaceli, así como al Ayuntamiento de As Nogais, que ejerce en exclusiva el derecho de uso del inmueble en virtud de una cesión por un período de 25 años.
Asimismo, el artículo 33 de la Ley 5/2016 atribuye a la Administración autonómica competente en materia de patrimonio cultural la responsabilidad de promover las medidas y actuaciones necesarias para garantizar la protección del patrimonio cultural, sin perjuicio de la colaboración con otras administraciones, cuando la conservación de los bienes no esté garantizada.
"En el caso de la Torre de Torés, resulta evidente que estos deberes legales no se aplicaron con carácter preventivo ni eficaz, permitiendo que una situación de deterioro conocida desembocara en el derrumbamiento parcial del monumento", dicen.
Desde Adega exigen a la Dirección General de Patrimonio Cultural la realización inmediata de una inspección técnica oficial, con evaluación pública del estado estructural de la Torre de Torés. Además reclaman la adopción urgente de medidas efectivas de protección y consolidación, acordes con la gravedad de la situación y con el nivel de protección del bien; la implementación de medidas cautelares inmediatas que eviten nuevos derrumbamientos y pérdidas patrimoniales; la clarificación y depuración de responsabilidades por el incumplimiento del deber legal de conservación, y la publicación de un calendario de actuaciones, plazos de ejecución y previsión presupuestaria, con garantía de transparencia y rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Asimismo, Adega considera que la situación de la Torre de Torés pone de manifiesto las limitaciones del actual sistema de protección de los Bienes de Interés Cultural, "basado mayoritariamente en una protección formal y declarativa".