Andrea Prado, artista: “En Lugo hay gente con ganas de crear, de innovar y de apostar por la cultura”

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Jessica Fernández ¿Cómo nace ese amor por el arte? A mí, la verdad, me viene de familia.
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1 Feb 2026

Jessica Fernández

¿Cómo nace ese amor por el arte?

A mí, la verdad, me viene de familia. Me crié en un hogar muy creativo, sobre todo por parte de mi madre, que pinta, pero siempre tuve la necesidad de expresar todo lo que llevaba dentro a través de la creatividad. Al final, cuando llegué al bachillerato, la elección estuvo bastante condicionada, porque opté por el de artes, y fue ahí donde descubrí la fotografía gracias a un profesor maravilloso que me inculcó muchísimo, así como a otros maestros del gabinete de artes del Sanxillao. A partir de ahí empecé, y fue coger la cámara y no soltarla más. Al final, se convirtió en un medio que me permitió hablar, mostrar que tenía algo que contar. En definitiva, pienso que la educación, lo que ves primero en casa, es lo que más te condiciona a la hora de expresar quién eres.

El arte, como medio de expresión, ¿no?

Creo que son los medios artísticos. Considero que cualquier persona que se expresa a través de un medio artístico, más allá de ser fotógrafo, pintor o cualquier otra cosa, antes de nada somos artistas, porque lo que hacemos es emocionar a través de la expresión. Para mí, la fotografía fue el medio que mejor se adaptó a mí para conseguir transmitir emociones con lo que llevo dentro, porque es la disciplina que más me permite acercarme al realismo máximo sin necesidad de depender de él. Es decir, puedo jugar con todas las bazas expresivas posibles, teniendo el realismo en la mano, pero sin tener que exprimirlo si no lo deseo. De este modo, la fotografía me da un mayor margen para acercarme a donde yo quiera.

¿Fue complicado hacerse un hueco en el mundo artístico?

Considero que fue un proceso relativamente complicado, porque la educación y el entorno condicionan muchísimo a nivel artístico. Pienso que aquí en Lugo, por parte de las instituciones, aunque tengo la suerte de contar con más compañeros que también están en otros centros formativos —como la Escola TIC, además de la Ramón Falcón—, la educación audiovisual y las ramas vinculadas al audiovisual están, por desgracia, muy anticuadas y necesitan mucha más atención. Por eso, los nuevos profesionales que estamos saliendo ahora nos encontramos con numerosos problemas a la hora de acceder al mercado laboral, ya que no existe suficiente infraestructura ni recursos suficientes. Es necesario apostar un poco más y confiar en los nuevos creadores, en el futuro que tiene Lugo en el ámbito audiovisual. Debemos invertir más recursos para que la gente pueda formarse con el mismo nivel que en lugares como Vigo o A Coruña, donde se encuentran las escuelas audiovisuales más grandes de Galicia. La educación es un proceso bastante complejo, y creo que una gran parte de mi formación llegó a través de mi relación con Viva Lugo, que para mí es como un hogar. Allí conocí a personas como Marcos, Iván Moronte o Adra Pallón, de quienes aprendí muchísimo cuando aún era muy joven, porque empecé a hacer fotos en conciertos por Lugo con solo 17 años. Fue también entonces cuando empecé a meter un poco la cabeza en Viva Lugo, y me sentí completamente acogida. Creo sinceramente que, sin esa gente, a día de hoy no seguiría con la cámara en la mano.

Háblenos de su exposición fotográfica ‘Somos pobo feito en nós’.

Para mí, este proyecto parte de la idea de que la cultura es la excusa perfecta del ser humano para preservar su propia humanidad. Somos pobo feito en nós habla directamente de cómo, a través de la música, conservamos una lengua; y, a través de la lengua, una cultura, y con ella una identidad que nos une y nos hace sentir parte de un todo común. La fotografía, en este sentido, se convierte en un espejo que busca conectar emocionalmente al espectador con la gente que, día a día, mantiene vivo este hermoso panorama musical que tenemos en Galicia, luchando y resistiendo por aquello en lo que cree. La acogida que tuvo el proyecto fue impresionante. Creo que cumplió a la perfección su función: hubo personas que se emocionaron, otras que se reconocieron en las imágenes, que se vieron reflejadas en ellas, incluso quienes llegaron a llorar. Y para mí eso era lo más importante: que la exposición emocionase, que dejase una huella emocional en quien la contemplase. Este trabajo fue mi proyecto final de estudios, para el que tuve tres meses de plazo, pero en realidad llevaba años creciendo dentro de mí. Desde que cogí por primera vez una cámara, me dediqué a hacer fotografías con algo que contar, y esta fue la oportunidad perfecta para dar forma a todo lo que llevaba acumulando durante tanto tiempo. Fue, sin duda, una experiencia maravillosa.

¿Cuáles son sus proyectos de futuro?

Mi proyecto de futuro es seguir dedicándome a retratar y cubrir el panorama lucense, porque es algo que no se puede olvidar. Quiero continuar formándome, ampliar mis capacidades artísticas, explorar nuevas disciplinas y seguir aprendiendo, porque considero que es fundamental. Al final, nadie se libra de no saber, y mientras haya algo nuevo por descubrir, siempre habrá margen para hacer las cosas mejor. Pienso que es importante que la gente que está empezando, o que aún está en proceso de formarse, vea que aquí también se están haciendo cosas, que hay personas jóvenes implicadas en la realidad cultural de la ciudad y que no están solas, que pueden comenzar proyectos desde Lugo. Es cierto que, a día de hoy, por desgracia, muchas veces hay que marcharse fuera para recibir una formación más completa, pero el hogar es el hogar, y aquí también hay gente con ganas de crear, de innovar y de apostar por la cultura. Así que, si lo que yo hago puede servir de inspiración o de impulso para que alguien decida ponerse en marcha y contribuir a la vida cultural de Lugo, entonces bienvenido sea. Eso, para mí, ya es una recompensa enorme.

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