Borja López: “Necesitamos la implicación de las instituciones para seguir promoviendo el deporte”

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Borja López Adrio, presidente del Castroverde Fútbol sala, valora positivamente los primeros 20 años del club y destaca las escuelas deportivas, que promueven el deporte y el ocio entre los más pequeños del entorno
Castroverde-Futbol-Sala
15 Feb 2026

Jessica Fernández

El fútbol sala no siempre tuvo un espacio propio en Castroverde. En un municipio donde tradicionalmente el deporte no fue un eje central de la vida social, la aparición y consolidación del Castroverde Fútbol Sala en 2005 supuso un cambio profundo en la manera de entender la actividad deportiva, especialmente entre la gente joven. Hoy, veinte años después de sus primeros pasos, el club se ha convertido en un referente en la montaña lucense, con una estructura que abarca desde la base hasta el equipo sénior, tanto masculino como femenino.

Al frente del proyecto está Borja, presidente del club y también entrenador del primer equipo masculino, una figura clave para entender la evolución de una entidad que nació sin recursos, sin tradición y con muchas dificultades, pero que fue creciendo gracias a la constancia, al trabajo colectivo y a la pasión por el deporte.

La historia del club comienza mucho antes de su constitución oficial. Según recuerda Borja, todo arrancó “yendo a los torneos de verano; llevábamos dos años haciendo torneos y era el momento de federarnos y jugar en una liga”, explica. Ese paso se produjo en el año 2003, cuando todavía no existía formalmente el club, que no se constituiría hasta 2005.

La decisión de federarse marcó un antes y un después. Suponía competir de manera regular, asumir más responsabilidades y apostar por un proyecto a largo plazo. Sin embargo, los inicios no fueron fáciles. “Los inicios fueron complicados porque aquí no había cultura de fútbol sala; era un deporte que apenas se practicaba”, reconoce Borja. La falta de tradición, unida a la escasez de ayudas económicas y patrocinadores, hizo que los primeros años fuesen especialmente duros.

A pesar de las dificultades iniciales, la evolución del club fue claramente positiva. El cambio, según destaca el presidente, fue “notable” con el paso de los años. La idea inicial era sencilla: mantener un equipo sénior que permitiese competir y representar al municipio. No obstante, la realidad superó las expectativas. “En la actualidad, el Castroverde Fútbol Sala cuenta con categorías base desde benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil, además de los equipos sénior masculino y femenino. Este crecimiento no fue improvisado, sino fruto de una planificación progresiva. Hace dos años el club decidió apostar con más fuerza por las escuelas deportivas y por el fútbol sala femenino, dos ámbitos fundamentales para garantizar el futuro de la entidad”.

Un club que vertebra el territorio

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su capacidad para atraer jugadores y jugadoras de distintas parroquias y municipios del entorno. Actualmente, el club cuenta con deportistas procedentes de todo Castroverde, pero también de Baleira e incluso de A Fonsagrada. Este hecho da cuenta de la importancia del club como punto de encuentro deportivo en una zona afectada por la despoblación y por la pérdida de estructuras asociativas. De hecho, “somos el único de fútbol sala que hay en la montaña; en A Fonsagrada solo hay equipo sénior masculino, y somos el único alrededor”, destaca el presidente. Esta singularidad supone una responsabilidad añadida. El objetivo, según Borja, es claro: convertirse en un club de referencia. “Esto requiere mucho trabajo por parte de la directiva, porque al final hay mucha gente que no da el paso”, afirma.

El contexto demográfico es otro de los grandes desafíos a los que se enfrenta el club. Hace años, recuerda Borja, existían equipos en casi todos los municipios del entorno. Hoy, esa realidad ha desaparecido en gran medida. “Antes jugábamos y había equipos en todos los municipios, pero ahora no, también por la despoblación, que nos afecta a todos”, explica. La pérdida de población reduce el número de niños y jóvenes disponibles, dificulta la continuidad de los equipos y obliga a redoblar esfuerzos para mantener la actividad.

Aun así, los datos son alentadores. El año pasado el club alcanzó las 90 licencias federativas, una cifra muy elevada para un municipio pequeño. Este año se mantiene en un número similar, entre 85 y 86 licencias. “Estamos muy contentos”, resume Borja. Sin embargo, “el femenino bajó porque es complicado: mucha gente que juega no se puede desplazar”, explica, poniendo de manifiesto una de las dificultades habituales del deporte base femenino en el rural.

Apoyo institucional y carencias estructurales

El funcionamiento del club depende en buena medida del apoyo institucional. En este ámbito, Borja hace una valoración desigual de la colaboración recibida. “El Ayuntamiento colabora cediendo las instalaciones, deja el pabellón, pero económicamente colabora igual que antes de aparecer las escuelas deportivas. Pero nosotros, con la ampliación de la base, tenemos más gastos y necesitamos más apoyo económico para cubrirlos”, afirma. Por el contrario, la Diputación y la Xunta de Galicia tienen un papel más relevante en el apoyo al club.

Más allá de las ayudas concretas, Borja considera que existe un problema de fondo: la falta de una cultura deportiva asentada en el municipio. “No hay una cultura de deporte en Castroverde; hay un equipo de fútbol y nuestro club, pero no hay más deportes”, señala.

En este contexto, la labor del Castroverde Fútbol Sala adquiere un valor que va más allá de la competición. El club entiende el deporte como una herramienta educativa, social y de integración, especialmente entre los más pequeños. “Lo que hacemos es importante para promover el deporte entre los pequeños”, subraya Borja, que insiste en la necesidad de contar con un mayor apoyo de las instituciones para seguir desarrollando esta labor. “Nos parece importante contar con ayuda para poder hacerlo”, concluye.

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