Club Cultural Valle-Inclán, seis décadas dinamizando la vida cultural de Lugo

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Tonina Gay pone en valor el trabajo desarrollado en estos 60 años por todas las personas vinculadas al Club Cultural Valle-Inclán en Lugo
Tonina-Gay-Asociación-Valle-Inclán
12 Apr 2026

Jessica Fernández

El Club Cultural Valle-Inclán celebra seis décadas de actividad cultural continua, convirtiéndose en un referente de la vida artística y social de la ciudad. Su historia nace al amparo de la Ley de 24 de diciembre de 1964, que regulaba la constitución de asociaciones, y se formalizó el 19 de febrero de 1966 con la inscripción en el Registro Provincial de Asociaciones con el número 16 y en el Registro Nacional con el número 960. Según los documentos conservados en el archivo del club, el 13 de febrero de 1966 media docena de personas se reunieron para estudiar la posibilidad de crear una sociedad cultural en Lugo, redactando unos estatutos que fueron aprobados por la Administración. Entre ellos destacaba Valentín Roldán, afamado fotógrafo, como primer promotor.

La primera actividad del club fue la proyección de la película Les parapluies de Cherbourg, de Jacques Demy, en el Cine España el 4 de marzo de 1966, año en que se celebraba el centenario del nacimiento de don Ramón María del Valle-Inclán, y fue entonces cuando los fundadores decidieron que la nueva entidad llevaría su nombre. El primer presidente fue Julio Ulloa Vence, mientras que el socio número uno fue Celestino Fernández de la Vega, seguido por su esposa, Mª Luísa Maceda. El siguiente presidente fue José Otero Novas, después Benjamín Casal Vila, luego Ovidio Vázquez Rodríguez, Carlos Varela Veiga, Camilo Gómez Torres, Francisco Arrizado Yáñez, Carme Vázquez Vázquez, Xerardo Pardo de Vera y Tonina Gay, quien continúa a día de hoy.

Objetivos

Desde el principio, el Club Cultural Valle-Inclán hizo explícito su compromiso con la promoción de la cultura. Según los estatutos fundacionales, “la finalidad de esta asociación es el fomento e impulso de toda actividad cultural”. Estos documentos incluían la realización de actividades de cine-club, teatro, música y cualquier otra que tuviera interés efectivo para los fines señalados. Sesenta años después, estas ideas siguen vigentes, aunque en aquel momento no pudieron añadir explícitamente la defensa y potenciación de la cultura gallega y la promoción del idioma gallego como parte sustancial de esta.

Hoy, el club continúa con su misión de dinamizador cultural y social, abierto a todas las personas que deseen participar activamente mediante la inscripción como socios, y colaborando con entidades privadas e instituciones públicas en proyectos pensados para Lugo y su ciudadanía. Desde su fundación, alrededor de 4.000 lucenses han pasado por sus filas.

Desde el colectivo sostienen que “siempre buscamos que el Valle-Inclán no sea solo un cineclub o un teatro, sino un espacio de encuentro e intercambio cultural. Queremos que Lugo tenga un lugar donde la cultura se viva de forma activa y abierta a todos”.

Evolución

La primera etapa del club mantuvo programación estable en los cines lucenses España, Kursal, Victoria, Central Cinema y Gran Teatro, todos desaparecidos en la actualidad. El cine y el teatro fueron siempre el eje de la actividad, pero rápidamente se amplió el campo a la difusión cultural, recuperación y defensa de la lengua gallega, y a la organización de eventos musicales, literarios y socioculturales.

Entre las iniciativas pioneras destaca la celebración de la primera misa en gallego, promovida el 17 de mayo de 1967. Durante los años setenta, el club se centró en el teatro, acercando a Lugo agrupaciones de vanguardia. En 1977, Carlos Varela Veiga elaboró un anteproyecto de estatutos para la futura Federación de Cineclubes de Galicia, consolidada en 1984. La música también tuvo un papel relevante, con eventos como el Festival del movimiento de la canción gallega, en el que participaron Antón Seoane, Emilio Cao, Jei Noguerol, Miro Casabella, Rodrigo Romaní, Xurxo Mares y Xosé Manuel, así como Galicia canta al Neno, con Fuxan os Ventos.

Tras un período de cierta inactividad, el club renació con fuerza en 1994 bajo la presidencia de Xerardo Pardo de Vera Díaz y de Tonina Gay Parga. Desde entonces, el Cineclube Valle-Inclán amplió y diversificó sus actividades, abordando temas de historia, patrimonio, literatura, teatro, música, medio ambiente, economía, sociología, salud y educación, siempre intentando armonizar la programación cinematográfica, actividad que nunca abandonó por completo.

El reto es mantener viva la esencia del club adaptándose a los tiempos. Hoy las nuevas tecnologías permiten estar presentes en la red, ofreciendo información puntual y actualizada sobre todas las actividades, con el fin de llegar a más personas y consolidar la comunidad cultural lucense.

Reivindicaciones

En los primeros tiempos, al colectivo le preocupaban las centrales nucleares –como la proyectada para Xove–, los problemas de la Galicia rural, los montes vecinales en mano común, la emigración y la industrialización en Galicia, la Seguridad Social Agraria, así como la enseñanza y la normalización de la lengua gallega, temas todos ellos analizados y debatidos por especialistas que convocaban a una numerosa y interesada audiencia.

En esta última etapa también se pueden destacar diversas reivindicaciones y manifiestos: Por una ciudad viva, la defensa del desaparecido Gran Teatro y del Cuartel de San Fernando, la propuesta para Cronista Oficial de la Ciudad, así como el trabajo a favor del reconocimiento por la UNESCO de la Muralla de Lugo como Patrimonio de la Humanidad.

El cine y los viajes

Desde el 4 de marzo de 1966, el Club Cultural Valle-Inclán programó cine con el objetivo de valorar el cine como forma de expresión artística, fomentar y difundir la cultura cinematográfica, y seleccionar obras en las que los valores artísticos, culturales y sociales primen sobre el hecho comercial. La entidad se compromete a proyectar películas de todo tipo, desde clásicos a tendencias contemporáneas inéditas en la cartelera local, planificando ciclos de nacionalidades diversas que acerquen otras culturas a la ciudadanía.

Además, el club acompaña cada proyección con fichas, folletos y hojas de sala para apoyar el significado y valor de las exhibiciones, y organiza actividades complementarias como conferencias, debates y “lecciones de cine”. El Valle-Inclán es miembro de la Federación de Cineclubes de Galicia y mantiene contactos y colaboraciones con varias embajadas y entidades en el ámbito de la “séptima arte”, consolidando su presencia en el panorama cinematográfico gallego.

Otra parte fundamental de la programación del Valle-Inclán son los viajes culturales, que fomentan la convivencia y el diálogo entre los asociados y están plenamente justificados por los fines estatutarios, que incluyen el interés por el conocimiento del patrimonio cultural del entorno. Desde 1995, el club organiza salidas en autobús y visitas a pie, que suman ya cerca de doscientas, dentro de la ciudad, la provincia de Lugo, por toda Galicia e incluso otras zonas de España y Portugal, como Asturias, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, norte y centro de Portugal, y París.

Sin embargo, la presidenta reconoce que “resulta difícil resumir o destacar actividades que se recogen en un libro de alrededor de 300 páginas, en este momento en el proceso de maquetación y edición Historia del Valle-Inclán, escrito por el historiador Antonio Prado Gómez”.

Necesidades y futuro

A pesar de los éxitos acumulados, Gay reconoce que aún existen desafíos: “Creo que se limita a la cuestión económica, se podría mejorar con el aumento del número de socios. A lo largo de 60 años tuvimos numerosos escenarios para desarrollar la actividad, hoy utilizamos la Casa del Saber (USC), el salón de actos de la Diputación Provincial y el Centro Cultural O Vello Cárcere”.

Entre los proyectos inmediatos figura seguir con las pautas establecidas a lo largo de estos sesenta años, adaptándose a la evolución de la sociedad, manteniendo siempre como eje central la promoción cultural en Lugo y procurando implicar a la mayor cantidad posible de personas.

A lo largo de seis décadas, el Club Cultural Valle-Inclán se ha consolidado como uno de los referentes de la vida cultural de Lugo, con una trayectoria que combina memoria histórica, innovación y un compromiso firme con la educación y la formación permanente de sus socios. El cine, el teatro, la música, la literatura y los viajes culturales se convierten en una experiencia que integra ocio, conocimiento e identidad local.

Tonina Gay concluye que el proyecto de futuro es “seguir las pautas que nos marcaron estos sesenta años y según nos vaya marcando la evolución de la sociedad. Siempre pensando en Lugo”.

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