Diego AS, cinco años después de pintar el mejor graffiti del mundo

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Un mural 'De tanto golpear', realizado en Moratalla, Murcia, por el artista lucense, acaba de ser seleccionado, de nuevo, por la Plataforma Street Art Cities como candidato a mejor mural 2025.
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25 Mar 2026

Jessica Fernández

Diego Anido Seijas, conocido artísticamente como Diego AS, acaba de ser propuesto, de nuevo, como artista del posible mejor mural de 2025 después de que en 2021 su Xulio César se proclamase como mejor graffiti del mundo ese año, un hecho que le cambió la vida. “Después del Xulio César me llamaron de muchos sitios, por toda España, y me eché a la carretera; había que aprovechar el momento. Estaba muy ilusionado y muy feliz. Fui sembrando, dejando huella”.

En ese recorrido de dejar su huella, Diego AS hizo un mural sobre tambores, con una temática más religiosa en Moratalla, en Murcia, el cual fue seleccionado para mejor mural en el año 2025 por la Plataforma Street Art Cities. Pero no solo tiene murales en territorio nacional, Diego AS viajó a Puerto Rico, donde pintó en una zona en la que pintaron varios artistas para regenerarla, así como en Guinea Ecuatorial o Portugal. Pero, como buen lucense, de los que se siente más orgulloso son de los de Lugo. De gran formato, Diego AS es autor del mural de la Polbeira, en Sindicatos; el del Toxo, en el HULA; que dice recordarlo “con especial cariño, porque es muy emotivo. Además, llevaban dos años detrás de mí para que lo hiciera; estaban muy ilusionados y me dieron total libertad; fue muy bonito”. Además, tiene el del león en el Pazo dos Deportes, por el Breogán, y el Xulio César. Mientras que, de pequeño formato, en Paradai pintó uno de sus sobrinos, además de otros en lugares.

Sin embargo, recuerda con especial cariño los graffitis que hizo en su época adolescente. “Tengo especial cariño por los primeros, cuando empecé con los murales pequeños con mis amigos, porque fue una etapa de mucho aprendizaje. Nos nutríamos unos de otros, sacábamos cosas positivas y nos fijábamos mucho en la técnica”. Estábamos muy centrados en el momento, en los artistas vivos, en lo más moderno, y ahora empiezas a empaparte de cosas anteriores. Los trabajos de gran formato son muy chulos, pero también suponen mucho más esfuerzo: son murales de 10 o 15 días, muy duros”, explica.

A pesar de ser conocido en Lugo, Galicia, España, y fuera de ella, Diego AS, caracterizado por su humildad, dice que no se considera “pionero de nada”, y recuerda que cuando era niño y estaba empezando, “aquí ya había grandes artistas que llevaban mucho tiempo dedicándose a esto. Siempre me fijé en Concepto Circo, sobre todo en Pablo Lage. Aunque sí que es verdad que, a nivel de gran formato, con el Xulio César hubo un reconocimiento y la gente pudo pensar que se podían hacer cosas chulas y tan grandes y, a partir de ahí, fue más natural y comenzaron a surgir más proyectos de este tipo”, pone en valor.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Con 37 años, Diego vuelve la vista atrás y confiesa que “vivir de esto es un sueño. Los sueños siempre están ahí, siempre piensas: ojalá algún día llegue a pintar murales grandes, sobre todo de gran formato, pero nunca pensé llegar a esto. Con el graffiti estuve desde los 13 hasta los 20 y pico; después ya pintaba en muro legal. En aquella época, en España era muy raro ver un mural de gran formato, así que nos fijábamos en lo que se hacía en otros países, en el norte de Europa o en América, donde todo esto ya estaba llegando. Aquí costaba mucho que entrase porque la gente era bastante remisa a que, de repente, una fachada enorme se llenase con un dibujo que pudiese causar un impacto, fuese bueno o malo; no se entendía. Pero era mi sueño, algo que siempre estuvo ahí en mi cabeza. Creo que llegar a esto fue una evolución natural en mi carrera y sí que es verdad que, a raíz del Xulio César, hubo un antes y un después en mi carrera, porque hubo un reconocimiento y la gente pudo pensar que se podían hacer cosas chulas y tan grandes. A partir de ahí fue más natural y comenzaron a surgir más proyectos de este tipo”, destaca.

Sin embargo, dice que “fue una etapa muy intensa, lo que supuso también cansarme mucho a nivel laboral. Si evalúo estos cinco años, viendo las cosas hacia atrás, no siento emoción, no pude procesar las cosas por todo lo que me vino encima. Por eso, el año pasado, que estaba muy saturado, tanto laboral como mentalmente, decidí parar, lo que me está viniendo bien”, reconoce Diego, que habla desde la sinceridad, dejando ver que, a veces, el éxito también tiene aspectos negativos. Así, sostiene que, “al coger tantos encargos y seguir la línea que me marcaban, dejé un poco de lado mi esencia y libertad artística, que es lo que quiero recuperar ahora para volver con más ganas. Siempre cogeré proyectos con ilusión, pero los iré espaciando más para poder disfrutarlos”, expresa.

Con todo, afirma que es feliz y está contento con su trabajo, porque, “como en todas las profesiones, hay partes positivas y negativas; es un poco como la vida misma. Pero, al final, todo es positivo porque me estoy dedicando a lo que me gusta, a mi sueño, a la pintura, y aún hoy sigo descubriéndome y conociéndome. Creo que siempre estamos en un proceso de aprendizaje y formación hasta que morimos”, concluye.

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