El Ayuntamiento de Lugo presenta el nuevo Plan de Movilidad para avanzar hacia una ciudad más sostenible y segura

El Ayuntamiento de Lugo presentó su nuevo Plan de Movilidad, aprobado en la Junta de Gobierno, que consiste en una actualización del plan existente, adaptándolo a la Directiva Europea 2015/1480 y a la Ley de Cambio Climático de 2020, según explicó el teniente de alcalde, Rubén Arroxo.
Entre los objetivos destacan el avance en la descarbonización de cara a 2030, la consecución de cero emisiones de CO₂ y cero muertes por atropellos o accidentes de tráfico en zonas urbanas para 2050, así como el desarrollo de servicios inteligentes de movilidad con información en tiempo real de los flujos de tráfico.
Muchas de las medidas, como los itinerarios escolares, ya están en marcha, mientras se busca dar solución a las peatonalizaciones previstas y a la ampliación de aceras en calles con problemas de accesibilidad o alto flujo peatonal. En los últimos años se ha mejorado la superficie peatonal en un 45 % y se han incrementado las líneas de autobús, pasando a frecuencias cada 30 minutos en muchos barrios.
El plan define la zona de bajas emisiones en el entorno de la Muralla, apuesta por la electrificación del transporte público y contempla la creación de las llamadas supermanzanas, diseñando la ciudad según este modelo.
Entre los objetivos del plan está reducir el uso del coche privado, aumentar los desplazamientos a pie y en transporte público, mejorar la calidad del aire y del ruido, y avanzar hacia una movilidad más segura con medidas de la llamada ciudad de 15 minutos. También contempla nuevas peatonalizaciones, plataformas únicas de preferencia peatonal, pasos de peatones elevados, protección de itinerarios escolares, ampliación de aceras y mejoras en la movilidad vertical mediante ascensores o rampas mecánicas.
El uso de la bicicleta también se fomenta a través de nuevas vías de preferencia ciclista no segregadas en zonas como Avenida de la Coruña, Avenida de Madrid, San Roque, Estrada da Granxa o Fontiñas. El plan busca mejorar la comunicación de Fontiñas y alcanzar frecuencias mínimas de autobuses de 15 minutos en todos los barrios y puntos principales. También analiza la distribución de cargas y descargas y posibles puntos logísticos dentro del concepto de supermanzanas mediante sistemas de reserva inteligente.
El documento propone reducir el tráfico en la Ronda de la Muralla y mejorar el estacionamiento, identificando déficit en zonas como A Milagrosa, A Piringalla y Fonte dos Ranchos, y estudiando la ampliación de plazas próximas a las áreas residenciales. También prevé cambios en la dirección de la Avenida de la Coruña para desviar el tráfico antes de llegar a la Ronda y evitar colapsos, implicando otras actuaciones previstas en el Plan General.
Rubén Arroxo destacó que se trata de una hoja de ruta ambiciosa, con proyectos que requieren tiempo pero que marcan líneas claras de trabajo para una movilidad más sostenible, segura y accesible en Lugo.
VALORACIÓN DE LA OPOSICIÓN
El PP de Lugo hizo pública una valoración muy negativa del nuevo Plan de Movilidad aprobado por la Junta de Gobierno local, al considerar que el documento confirma “el fracaso de las políticas del Gobierno local”.
Los populares señalan que el diagnóstico inicial compara los datos actuales con los del año 2014 y revela un descenso muy destacado de los desplazamientos a pie, que pasan del 54 % al 32 %, según recoge la página 25 del plan, lo que supone reducir prácticamente a la mitad el modo de movilidad más saludable. A ello se suma que solo el 19 % de los desplazamientos obligados —como los realizados por motivos laborales o de estudio— se realizan caminando, según aparece en la página 26.
El documento también indica, en la página 10, que el transporte público municipal no supera el 6 % de uso. Por el contrario, el vehículo privado se mantiene en torno al 35 % tanto en los desplazamientos por razones laborales como en los no obligados. También se subraya que “la mayoría de las líneas urbanas tienen usos muy bajos”, según figura en la página 56.
Los populares destacan que el propio plan reconoce la necesidad de una reordenación completa de la red de autobuses —página 61—, lo que, a su juicio, evidencia que la reestructuración de los últimos años no ha dado resultado. El diagnóstico tampoco es positivo en lo relativo a los desplazamientos por gestiones personales o familiares, ya que en la página 10 se recoge que el 44,2 % de estos viajes se realizan en coche frente al 43,9 % que opta por modos no motorizados.
En el apartado dedicado a las medidas propuestas, el plan pretende reducir el uso del coche del 61 % al 44 % —página 22— y orienta parte de las actuaciones a la restricción del acceso a determinadas calles, a la supresión de plazas de aparcamiento y a la ampliación del carril bici hasta cuadruplicar su extensión actual, alcanzando 35 kilómetros frente a los 12,2 existentes, según la página 45.
Los populares afirman que no se aportan soluciones a la problemática del aparcamiento y que, dentro de una inversión global de 29 millones de euros, no se destina ni un solo euro a la creación de nuevas plazas, ni siquiera a las dos propuestas por el propio gobierno local en la Plaza de Alicante y en la Avenida Vilaverde.
El documento también contempla la instalación de 350 nuevos puntos de aparcamiento para bicicletas, preferentemente situados en la calzada —página 52—, decisión que, según el PP, vuelve a evidenciar que “el objetivo real es reducir el espacio destinado al vehículo privado, complicando la vida diaria de los lucenses”.
Entre las actuaciones previstas se incluye recuperar la creación de supermanzanas, una medida ya contemplada en el primer Plan de Movilidad que, según recuerdan, “permaneció años guardada en un cajón”.
El PP también critica la parte económica del plan y afirma que el Ayuntamiento gastó casi 200.000 euros en un documento que, a su juicio, certifica el fracaso del modelo aplicado. Según detallan, en quince años se han invertido 177.504,80 euros en estudios y proyectos: 120.000 euros en el Plan de Movilidad de 2014, 18.004,80 euros en la actualización del PMUS en 2022 y 39.500 euros en el proyecto de Zonas de Bajas Emisiones elaborado en 2024.
Además, denuncian la falta de transparencia y participación en la elaboración del plan y anuncian que impulsarán una campaña informativa para explicar la hoja de ruta prevista, acercándose a las zonas afectadas por los nuevos carriles bici, por las peatonalizaciones y por las reordenaciones de tráfico.