El proyecto ‘Minerales contra el cáncer’ detecta niveles bajos de selenio en más de la mitad de la población adulta lucense

El proyecto ‘Minerales contra el cáncer’, impulsado por la Universidad de Santiago de Compostela y el Hospital Universitario Lucus Augusti, ha constatado que el selenio es el micromineral más vulnerable entre la población adulta de la provincia de Lugo, con niveles subóptimos en más de la mitad de las personas participantes. La investigación, desarrollada gracias a un programa de micromecenazgo en el que colaboraron entidades, empresas, ciudadanía y donantes de sangre, acaba de presentar sus principales resultados tras analizar muestras de alrededor de 500 personas adultas sanas.
La iniciativa está liderada por la profesora Marta López Alonso y el grupo de investigación en Medicina Animal (IMedA) de la Facultad de Veterinaria del Campus de Lugo, en colaboración con el HULA. Durante el acto celebrado este jueves 12 en el hospital lucense, López Alonso explicó que el proyecto surgió de una reflexión científica apoyada en la experiencia compartida entre la investigación básica y la práctica clínica. La detección de alteraciones en el perfil mineral en animales enfermos, junto con la observación en pacientes oncológicos, llevó al equipo a formular la hipótesis de que los microminerales, determinantes en la salud animal, también pueden desempeñar un papel clave en la salud humana.
El estudio consistió en la recogida de muestras de sangre y en la realización de encuestas epidemiológicas y nutricionales detalladas para conocer los hábitos de vida y alimentación de las personas participantes. En los análisis se examinaron 14 elementos traza, incluyendo microminerales esenciales como hierro, zinc, yodo o selenio, así como elementos tóxicos como mercurio, plomo y cadmio, empleando técnicas de alta precisión. El trabajo dio lugar a la tesis doctoral de Inés Rivas Fernández, que integra una revisión científica y tres estudios experimentales, además de la publicación de cuatro artículos en revistas internacionales. En el acto participaron también Ramón Ares Rico, director gerente del HULA, y Rafael Monte Secades, coordinador del proyecto en el hospital.
En términos generales, la mayoría de los microminerales esenciales se sitúan en rangos adecuados en la población estudiada, pero el selenio destacó como el nutriente con mayor riesgo de déficit, especialmente en las personas de mayor edad. Se trata de un elemento esencial implicado en procesos antioxidantes, inmunitarios y metabólicos. Por su parte, algunos elementos tóxicos como el mercurio, el plomo o el cadmio muestran una tendencia a acumularse con el envejecimiento, aunque en la mayor parte de los casos permanecen en niveles bajos.
El análisis de los patrones alimentarios reveló que las personas con mejores niveles de selenio suelen seguir dietas más equilibradas, con mayor presencia de pescado y legumbres y menor consumo de grasas. También se observó una relación positiva con el consumo de frutos secos. El pescado emerge como un alimento determinante, asociado a mayores concentraciones de selenio y yodo, pero también a una mayor exposición a arsénico y mercurio, lo que evidencia su doble papel como fuente nutricional valiosa y potencial vía de entrada de contaminantes.
Los resultados subrayan la importancia de evaluar el estado mineral mediante biomarcadores en sangre, más allá de las estimaciones dietéticas, ya que este enfoque permite detectar carencias subclínicas y exposiciones ambientales antes de que se manifiesten problemas de salud. El equipo investigador considera que la situación del selenio en la población lucense pone de manifiesto la necesidad de diseñar estrategias nutricionales fundamentadas en la evidencia científica que mejoren su aporte a través de la dieta sin incrementar el riesgo derivado de la exposición a elementos tóxicos. Las conclusiones tienen implicaciones relevantes en prevención, salud pública y envejecimiento saludable.
En la actualidad, el grupo trabaja en nuevas líneas centradas en la relación entre el estado de los microminerales, el microbioma y distintos tipos de cáncer, con el objetivo de profundizar en su influencia en la aparición, progresión y respuesta a los tratamientos. Además, se están diseñando proyectos orientados a otras patologías crónicas en las que estudios internacionales ya han descrito asociaciones entre el estatus mineral y el riesgo o pronóstico de la enfermedad, una cuestión especialmente relevante en las personas mayores, en las que los desequilibrios pueden estar ligados al deterioro funcional, a la inflamación crónica o a una menor capacidad de respuesta frente al estrés y la enfermedad.