Los elementos decorativos de las plazas peatonalizadas en el centro de Lugo centran el debate en la calle

Las obras del centro histórico de Lugo siguen siendo un tema de debate entre la sociedad lucense, que critica la forma de proceder en las distintas calles que forman parte del proyecto ‘Corazón Verde’ del Gobierno local.
El alcalde, Miguel Fernández, anunció que las obras en Santo Domingo y en la calle Teatro finalizarán el 15 de junio, mientras que los trabajos en la calle Montevideo deberían terminar antes del 15 de mayo. Así, recientemente se ha modificado el plan de tráfico con el objetivo de liberar de circulación de vehículos la calle Rúa Nova y la calle San Marcos, para poder llevar a cabo los trabajos necesarios y dejar esas calles en perfecto estado antes de la fecha prevista.
Sin embargo, los vecinos y vecinas de Lugo no creen que se cumplan dichos plazos, ya que las obras llevan ya dos años, con sus respectivas prórrogas, cuando en un principio estaban previstas para ejecutarse en un plazo de 10 meses.
“Quieren terminar las obras en el casco histórico de Lugo antes del 15 de junio para tener la ciudad lista antes del Arde Lucus, y eso está bien, teniendo en cuenta que el Ayuntamiento se cargó el evento del año pasado precisamente por cómo estaba toda la ciudad levantada”, afirma un vecino.
Por otra parte, no solo molestan las obras y los desperfectos que han ocasionado en el suelo, la sociedad lucense también critica el vacío de las plazas peatonalizadas, ya que el proyecto ‘Corazón Verde’ tiene, según dicen, poco de verde. Algunos recuerdan la tala “injustificada” de árboles, concretamente tejos, que se llevó a cabo en la plaza de Ferrol.
También se critica la decoración, donde destacan bancos de estilo moderno y de acero ya oxidado, “que no encajan bien con el entorno”, tal como sostiene el diseñador e historiador del Arte Guille Tort, quien opina que “los bancos de la plaza de Ferrol pertenecen a otro tipo de espacio público, no encajan en un casco histórico”. Así, señala que “es una pena crear un espacio peatonal y amplio, en el que destacan el cuartel de San Fernando, la Muralla y el colegio A Milagrosa, pero la atención se va hacia los bancos o las farolas”. Y añade: “Los elementos decorativos de una plaza en un casco histórico no deberían ser protagonistas, sino integrarse en el espacio como un elemento más, formando un conjunto armónico, y en el caso de Lugo ocurre todo lo contrario”.
Además, considera que la disposición de estos elementos “es agresiva”, ya que hay poca separación entre las farolas, que además, “sobran”. En el caso concreto de la calle Montevideo, Tort explica que “la calle ya estaba bien iluminada, porque había focos de luz pegados a las fachadas de los edificios, pero ahora las farolas interrumpen la vista. Antes, quien cruzaba la calle Rúa Nova con Montevideo podía ver perfectamente la Muralla, y con la peatonalización se podría haber conseguido un paisaje visual atractivo, pero con tantas farolas, esa imagen se entorpece. Deberían explicarnos para qué sirven tantos focos de luz colocados sin una dirección concreta”, critica.