Os Xílgaros de Lugo vuelven a apostar por el folclore y nuestra tradición en un ambiente único. Óscar Pérez, fundador de la agrupación, organiza una nueva convocatoria de la Fiesta Magosto en la que confluirán, además de la propia formación y miembros de la asociación, 8 grupos procedentes de distintos puntos de la provincia para convertir la ciudad en capital de la música tradicional el sábado 9 de noviembre. “Este año digamos que es abrumador, tenemos récord absoluto de grupos participantes. Siempre venían entre unos 4 o 5 y mismo llegué a juntar 6, pero como en esta edición nunca. De hecho, había otros 3 grupos pendientes y dije voy a parar”, explica este gaitero autodidacta.
Los acompañarán Arume de Burela, Los del 21 de O Vicedo, Fuelle del Raxal de Cervo, Grupo Río Miño desde Portomarín, Los Tarabelos de O Saviñao, Los Tres Pies que vienen de Chantada y los locales A Vuelta del Campo y Nubeiro. “Me gusta traer de otras zonas porque no es el mismo lo que se toca en la Montaña, en la zona de la costa o en Chantada. Habrá grupos de cuanto, de pandereta y de baile. Va a ser muy dinámico”. Para algunos esta supone su primera vez en la fiesta, aunque otros repiten. “Es también una muestra de agradecimiento para los que también vinieron otros años”. El programa comenzará a las 19.00 horas en la cafetería restaurante Yaldara con las actuaciones de todos los inscritos. Le seguirá el sorteo de los premios, que van desde un abre botellas con forma de nota musical, harapos de lana artesana para la gaita, baquetas de tamborileiro, panderetas con la suya funda hasta el más esperado: un fin de semana para dos personas en el Piornedo.
“Cada año intento buscar premios y regalos distintos. Pero siempre vinculados con la música y con el tema tradicional”, asegura. Luego es el turno de una fiesta abierta a todo aquel que quiera unirse, aunque el pistoletazo de salida será una interpretación única. “Todos los grupos vamos a tocar La Muiñeira de Fermín, que tocaba mi abuelo y que tenemos en nuestro disco. Creo que no hay mejor manera de juntarlos a todos con esa pieza tradicional, porque me gustaría que cada formación la había aprendido y la había tocado donde había querido y que así el legado de mi abuelo había seguido vivo”, dice Óscar sobre uno de los momentos más esperados de toda jornada.