Paula Sánchez, de Improdutivas: “Para mí, hacer impro, es como tirarte a rebolos y dejarte llevar”

Jessica Fernández
Con alrededor de diez personas, el grupo de improvisación Improdutivas nació en Lugo en enero de 2025 con la intención de situar esta disciplina en el mapa cultural de la ciudad. La propuesta se basa en “crear teatro de manera espontánea, sin guion, sin vestuarios y sin ningún tipo de atrezzo. Solo con nuestra cabeza y con nuestras compañeras”, explica Paula, quien añade que “la improvisación es el jazz del teatro”. “Durante el Festival de Jazz estuvimos hablando con músicos, porque actuamos en el Clavicémbalo, igual que ellos, y comentamos que ellos improvisan para crear su música, del mismo modo que nosotras lo hacemos para crear nuestras escenas”.
Así, de forma aficionada, surgió el grupo “porque yo estaba en un curso de teatro musical y tenía ganas de hacer algo en Lugo de impro; y entre el impulso de mi amiga y el mío, mujeres que echábamos en falta más impro, porque hay poca improvisación en Galicia, y menos en Lugo; pusimos en marcha esta iniciativa. Queríamos crear algo enfocado a las mujeres, ya que el ámbito de la improvisación está bastante masculinizado. Así que, amigas y compañeras, empezamos a quedar y a improvisar… de manera totalmente improvisadísima”.
Además, añade que “siempre decimos que es un sector masculinizado porque, a diferencia del teatro en general, en el que hay mayoría de mujeres, en la improvisación suele imperar la ley del más fuerte”. Por eso, en este grupo fomentan la igualdad: “Lo que buscamos es crear espacio para las mujeres y garantizar entornos seguros, en los que no tengamos que luchar por salir o por tener voz. Es algo en lo que ponemos mucha atención porque nosotras mismas también lo sufrimos al comienzo”, reconoce.
BENEFICIOS DE LA IMPROVISACIÓN TEATRAL
La improvisación teatral se ha convertido en un espacio de creación libre y sin límites para Improdutivas, que apuesta por una escena espontánea, sin guion y basada en la escucha y en la presencia. Paula sostiene que esta disciplina no necesita de grandes recursos, pero sí de un trabajo constante entre las personas que participan: “Para hacer improvisación no hace falta nada, pero nosotras hacemos un montón de juegos y ponemos normas para enriquecernos y darnos impulso”.
El colectivo combina perfiles diversos. Dentro de él conviven actrices profesionales con intérpretes que vienen del teatro musical, lo que da como resultado una propuesta versátil en la que también cabe su propia manera de jugar con la voz. “Tenemos una improvisación vocal que llamamos ‘gorjeos’”, relata la presidenta.

La práctica de la improvisación requiere una disponibilidad total durante la actividad, tanto física como mental. “Se trata de una actividad muy expresiva, que exige un gran ejercicio de atención y adaptación constante. Tenemos que estar muy presentes y muy despiertas, así que hacemos muchísima gimnasia cerebral. En el teatro es fundamental la presencia corporal, pero a nivel de cabeza estamos siempre con un montón de juegos, que a veces a la gente que viene nueva le explota la cabeza”.
Sin embargo, más allá de la técnica, la esencia de la improvisación para Improdutivas está en la escucha y en el cuidado mutuo. “Puedes tener una idea maravillosa para improvisar, pero si una compañera tiene un mal día, tienes que estar tú ahí. La improvisación es trabajo en equipo, es saber escuchar y acompañar”, apunta Paula. Y añade una reflexión que resume la filosofía del grupo: “Para mí, hacer impro, mentalmente, es como tirarte a rodar y dejarte llevar”.
Además, el equipo de Improdutivas reúne a personas de entre 26 y 62 años, lo que les permite observar cómo evoluciona la capacidad de juego y apertura con el paso del tiempo. “Sobre todo se nota con la gente mayor”, comenta la presidenta. “Llega un momento en el que nos negamos a todo. Con los niños, y digo esto como maestra que también hace impro en la escuela, la clave es la aceptación. Los niños aceptan todo, están abiertos. Pero con los mayores hay que trabajar eso, cambiar el no por el sí y no cerrarse, porque eso te limita”.
Así, Improdutivas ha construido un espacio seguro en el que explorar, fallar, reír y probar sin miedo al error. Un laboratorio teatral que reivindica el poder del juego, de la escucha activa y de la libertad creativa. Un lugar donde cada escena nace del presente, y donde cada voz —sin importar edad ni experiencia— encuentra su sitio sobre el escenario.
EL FUTURO
Como proyecto de futuro, Improdutivas tiene un objetivo claro: dar a conocer la asociación y divulgar la improvisación en Lugo. Paula, presidenta de la asociación, recuerda que el mes pasado participaron en un congreso de Impro en Santiago, una ciudad donde este género ya cuenta con una comunidad consolidada, pero la intención es trasladar el centro de la impro también a Lugo, donde desde el Clavicémbalo tiene un escenario perfecto. “Empezamos en mayo a actuar en el Clavi y desde entonces vamos todos los meses. La primera vez lo llenamos con 88 personas y en junio volvimos a llegar a las 80. Alberto nos dio un apoyo tremendo”, subraya Paula.
Las actuaciones en el Clavicémbalo tienen un formato corto y dinámico, orientado al ambiente nocturno y de bar. Ellas lo denominan Impro Deportiva: seis juegos breves que rematan con sus característicos “gorjeos”. “Es muy activa, muy divertida. Ahora que ya somos más conocidas, el público participa desde el principio”, comenta la presidenta.
La trayectoria del grupo fuera de la ciudad también es positiva. Improdutivas participa en el ciclo de Teatro Amador y llevó su trabajo a Antas de Ulla, A Pontenova, Parga y Castroverde. Además, realizó una sesión en la residencia de las Gándaras, donde la respuesta fue especialmente emotiva. “El público responde superbien. Hicimos impro con mayores y también con ANPAs. La gente se sorprende para bien”, relata Paula.
La presidenta también reivindica el valor artístico y técnico de la improvisación, a menudo infravalorado. “La impro está bastante denostada porque, al no llevar algo fijo que representar, la gente piensa que no requiere trabajo, pero es al revés: no tienes una red de seguridad, no tienes un guion en el que apoyarte, y eso tiene más trabajo”, sostiene.
La mirada de futuro del colectivo es ambiciosa. Quieren consolidar un núcleo estable de público en Lugo y empezar a atraer compañías de otros puntos de Galicia, construyendo una pequeña red de intercambio artístico. “Queremos darnos a conocer, mostrar que esto no es algo solo de Santiago, y sobre todo que es un producto de calidad, muy disfrutable tanto para quien lo hace como para quien lo ve”, asegura Paula. “El sueño es tener un centro de Impro en Lugo”.