Las torres de Taboi y Sobrada, dos vestigios medievales en peligro

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Las dos construcciones, que formaban parte de un sistema defensivo relacionado con la torre de Caldaloba, presentan graves problemas de conservación y figuran en la Lista Roja de Hispania Nostra
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8 Nov 2026

Las torres de Taboi y Sobrada de Aguiar, en Outeiro de Rei, permanecen en un estado de deterioro avanzado, sin actuaciones para garantizar su conservación. Las dos construcciones, vestigios de antiguas fortalezas medievales, forman parte de un conjunto defensivo que, según la información histórica recogida, estaba relacionado con la torre de Caldaloba, en Cospeito. Mientras esta última fue objeto de atención pública por el debate en torno a su propiedad entre la Xunta y la Diputación de Lugo, las dos torres de Outeiro de Rei continúan al margen de las actuaciones de recuperación y figuran en la Lista Roja del patrimonio de Hispania Nostra.

La situación de las dos construcciones preocupa por el avance de los daños estructurales y por la falta de mantenimiento. En Taboi, lo que queda del antiguo castillo es una torre incompleta, de planta cuadrada y muros de mampostería de pizarra, situada en una zona de cultivo. La construcción, que formaba parte de un recinto fortificado, conserva huellas de su antigua distribución interior en tres plantas y un sótano. El estado actual es ruinoso: presenta grandes grietas en la fachada sur, vegetación y raíces en los paramentos y la falta de piedras en la puerta, una circunstancia que incrementa el riesgo de derrumbe.

La torre fue la del homenaje de un castillo que, según la documentación histórica, contaba con fosos, recinto, torres y puente levadizo. Taboi fue solar de los Saavedra y estuvo vinculado a familias como los Aguiar, Ribadeneira y Bolaño, además de ser feudo de los Pardo de Cela. En 1585 consta que fue reparada, aunque no se conservan documentos medievales sobre su construcción. El escudo principal se encuentra actualmente en el Museo Provincial de Lugo.

La situación de Sobrada de Aguiar es también delicada. La torre, de más de quince metros de altura y planta cuadrada, fue levantada probablemente en el siglo XV por Fernán Pérez de Ribadeneira sobre una construcción anterior. Como otras fortalezas gallegas, fue derribada durante la Revuelta Irmandiña de 1467 y posteriormente reconstruida por los Freire de Andrade.

La construcción conserva elementos defensivos y arquitectónicos de interés, como las aspilleras, las gárgolas, los huecos de las antiguas puertas y los restos de las divisiones interiores. Sin embargo, la maleza cubre parte de los muros, en los que se observan numerosas grietas y huecos. Un eucalipto de grandes dimensiones crece junto a uno de los laterales y está prácticamente apoyado en la estructura, lo que compromete su estabilidad. Además, las edificaciones anexas han incorporado elementos modernos, como uralita, hormigón y bloques, que alteran el entorno histórico del conjunto.

La torre formaba parte de una casa fuerte y de un antiguo pazo vinculado a las familias Ribadeneira, Andrade, Aguiar, Bolaño y Maseda. La puerta norte comunicaba con las dependencias del conjunto, mientras que un escudo con armas de los Andrade, Aguiar y Ribadeneira, que estaba en la fachada, se conserva también en el Museo Provincial de Lugo. La propiedad actual de la torre corresponde a la familia de Andrés Segundo Guerra Pita.

SISTEMA DEFENSIVO

Las dos torres de Outeiro de Rei no son elementos aislados dentro de la historia medieval de la comarca. Según explica Miguel Vieito, estudioso de la historia de la zona, Taboi, Sobrada y Caldaloba estaban alineadas y presentaban una estructura y un diseño arquitectónico muy similares. Formarían parte de un sistema defensivo en el que las fortalezas podían comunicarse y servir de apoyo entre sí: si una era atacada, las otras podían ofrecer refugio.

Vieito, que también es miembro del BNG y una de las voces que lleva reclamando atención sobre estos vestigios, señala que esta relación histórica permite entender las torres como parte de una red de construcciones defensivas, y no solo como edificios independientes. Su conservación permitiría recuperar también una parte de la historia medieval de la provincia de Lugo, marcada por las disputas entre familias nobiliarias y por los conflictos por el control del territorio.

LAS REACCIONES DEL BNG

La situación de las torres llegó también al debate político. El BNG de Outeiro de Rei presentó enmiendas a los presupuestos de la Xunta para 2026 con el objetivo de reclamar actuaciones urgentes para garantizar la conservación, el mantenimiento y la puesta en valor de las construcciones.

La diputada nacionalista Olalla Rodil denunció que la Xunta y el Ayuntamiento llevan años «sin impulsar medidas para consolidar unos edificios que están en ruina avanzada y presentan riesgo de derrumbe». La formación reclama que ambas administraciones elaboren un plan integral de conservación, rehabilitación y regeneración de los inmuebles. El BNG defiende, además, que la recuperación de las torres podría convertirlas en un recurso cultural y turístico para el municipio.

Desde el ámbito investigador también se reclama que el Ayuntamiento lidere los contactos con las administraciones competentes, entre ellas la Xunta y la Diputación, para abrir una vía de colaboración. La propuesta no pasa necesariamente por una intervención integral inmediata, sino por comenzar por las actuaciones más urgentes: retirar la vegetación, realizar tareas periódicas de mantenimiento, evaluar los daños y eliminar los elementos que puedan comprometer la estabilidad de las estructuras, como el eucalipto situado junto a la de Sobrada.

El objetivo sería, en una primera fase, evitar que las torres se derrumben. Después podrían abordarse la investigación histórica, la divulgación y la creación de actividades culturales, visitas guiadas o propuestas de aprovechamiento patrimonial. Miguel Vieito cita otros castillos gallegos que consiguieron convertirse en puntos de interés turístico y considera que Outeiro de Rei «cuenta con un patrimonio histórico que podría tener mayor presencia en la oferta cultural».

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