Miguel González, alcalde de Baralla: "Apostamos, arriesgamos y trabajamos muchísimo por el programa”

LugoXa
El Concello de Baralla desarrolló proyectos municipales gracias al Programa DUS 5000, que les concedió 2,5 millones de euros de fondos europeos
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9 Feb 2026

Jessica Fernández

Miguel González Piñeiro entró en la Alcaldía de Baralla en julio de 2019 tras el fallecimiento de su padre, Manuel González Capón, después de que este estuviese 32 años al frente del gobierno municipal, un tiempo que le sirvió para llevar a cabo muchos proyectos. Con esa misma ilusión, el actual alcalde del Partido Popular continúa su legado, apostando por modernizar y mejorar un municipio que cuenta con 2.396 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2025.

Con ese ímpetu, en el año 2021, menos de dos años después de convertirse en alcalde, decide embarcarse en un proyecto ambicioso como es el Programa DUS 5000, de ayudas para inversiones en proyectos singulares locales de energía limpia en municipios de reto demográfico, que se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y está financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Así, en ese año 2021 comienzan a redactar el proyecto y “en el año 2023 nos lo concedieron”, subraya el regidor. En ese año, además, consiguió 10 escaños de los 11 en juego en las elecciones locales, un hecho que muestra el reconocimiento de la vecindad a su trabajo. Así, con dos millones de euros de subvención, ejecutaron los proyectos adheridos al Programa DUS 5000 a finales de 2025, un hito en la historia del municipio, ya que Baralla es el único municipio de la provincia de Lugo que consiguió formar parte del proyecto. En este sentido, González sostiene que “fue una oportunidad única, ya que nunca conceden subvenciones al 100 %. Apostamos, arriesgamos y trabajamos muchísimo para conseguirla, por lo que estamos muy orgullosos”, destaca. Además, señala que es todavía más difícil para un ayuntamiento pequeño con pocos recursos, ya que hubo que manejar una subvención de dos millones y medio de euros y también los presupuestos municipales, que son de la misma cuantía. Y subraya que: “Yo tengo claro el objetivo para Baralla, lo que quiero hacer para mi municipio y el futuro que le veo, y esto nos permitió dar un paso gigante en ese futuro que quiero para Baralla”, sostuvo.

Así, esa inyección de financiación sirvió para desarrollar grandes proyectos de modernización para el municipio, comenzando por urbanizar una zona espectacular al tiempo que la conectaron “con espacios con un patrimonio espectacular y que queremos poner en valor”, explica el alcalde, que añade que “el primer paso para poner en valor el patrimonio es, antes de nada, garantizar que la gente pueda llegar a él. Entonces, el primer paso nos permitió facilitar que la gente pueda llegar a ese patrimonio desde el centro urbano, desde el núcleo de la villa, hacia todo ese conjunto patrimonial y todo el potencial que tenemos. Lo esencial era hacer fácil el acceso. La siguiente fase será potenciar y poner en valor ese patrimonio”, detalla.

Por otro lado, se llevó a cabo la mejora de la eficiencia energética del centro sociocultural de Baralla, lo que generó beneficios económicos, sociales, demográficos y ambientales que refuerzan el valor estratégico de esta inversión pública en un municipio rural como este.

Desde el punto de vista económico, el proyecto tuvo un impacto directo sobre el tejido productivo local, especialmente sobre pequeñas empresas y personas autónomas, ya que una gran parte del presupuesto se destinó a la adquisición de materiales, suministros y consumibles en empresas del entorno, lo que contribuyó a incrementar la facturación de establecimientos locales del municipio y de la comarca. Además, la presencia de personal desplazado generó consumo en alojamientos, hostelería y pequeño comercio, apoyando al sector servicios. También se recurrió a empresas locales para tareas complementarias como la gestión de residuos, el alquiler de andamios y maquinaria, el transporte o la limpieza. Todo ello contribuyó a dinamizar la actividad comercial de Baralla.

Por otro lado, desde la Alcaldía de Baralla defienden que la inversión en infraestructuras modernas y eficientes al rehabilitar el edificio genera “capital fijo de largo recorrido”, al dotar al municipio de un equipamiento con menor demanda energética, mayor resistencia climática y mejores prestaciones, lo que se traduce en una mejora de los servicios públicos y de la calidad de vida de la vecindad. También la mejora de las condiciones de accesibilidad, movilidad y uso de los equipamientos públicos facilita tanto el retorno de personas que se marcharon como la llegada de nuevos residentes, “fortaleciendo el arraigo social”, subrayan.

Asimismo, ponen el foco en el ahorro energético estimado para el municipio, ya que la intervención permite reducir los costes energéticos del centro sociocultural en más de 10.000 euros anuales, “una cifra especialmente significativa para un municipio pequeño”. Concretamente, la reducción estimada del consumo energético se sitúa en torno a los 85.000 kWh anuales, lo que, tomando como referencia un precio medio de la energía de 0,12 euros por kWh, supone un ahorro de unos 10.200 euros al año. A lo largo de la vida útil de la mejora, estimada en 20 años sin necesidad de grandes intervenciones adicionales, el retorno económico acumulado superará los 200.000 euros, incluso sin tener en cuenta posibles incrementos futuros del coste de la energía. Esto propicia, a su vez, que se puedan destinar los fondos que antes se dedicaban a ese gasto a reforzar los servicios sociales, impulsar actividades culturales, mejorar el mantenimiento urbano o acometer nuevas inversiones en infraestructuras prioritarias.

Finalmente, la rehabilitación también supone una reducción notable de las emisiones de gases de efecto invernadero y una disminución directa del consumo de combustibles fósiles. Se estima que la reducción anual de emisiones alcanza aproximadamente las 16,6 toneladas de CO₂. Aplicando un coste social del carbono de 60 euros por tonelada, referencia habitual en las políticas públicas europeas, el beneficio ambiental anual se sitúa en torno a los 996 euros, superando los 19.900 euros acumulados a lo largo de 20 años.

Por todo ello, el alcalde de Baralla, Miguel González, se siente “orgulloso y contento” de haber conseguido la subvención y de poder llevar a cabo las actuaciones realizadas, que redundan “en unas mejores conexiones, instalaciones y en un mejor municipio en general para nuestra vecindad”, concluyó.

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