Asociación Aliad Ultreia: “Trabajamos con colectivos estigmatizados, pero buscamos una transformación del sistema”

Jessica Fernández
Aliad Ultreia lleva más de 40 años de actividad en Lugo, ¿cuál ha sido su evolución?
La entidad surgió en el año 1984 de la mano de Manuel Varela, médico especializado en drogodependencias, en un momento en el que había una problemática de consumo de heroína que llevó a la creación de iniciativas que buscaban dar respuesta. Aliad nace al mismo tiempo que Érguete u otras entidades de este tipo. En un principio, el trabajo consistía en un programa de atención jurídico-social a personas con problemática de drogodependencia. Después, como varias de esas personas acababan en prisión por problemas asociados a ese consumo, comenzamos también a trabajar dentro de la prisión. En un principio era con este programa de atención jurídico-social, pero después fuimos ampliando a programas de diferente tipología. Y en el año 2010 se crea el área de Mujer, que surgió con el caso Carioca, ya que nuestro abogado llevaba algunos casos de mujeres desde la entidad. Además de la atención jurídica, esas mujeres necesitaban algo más, por lo que incorporamos el acompañamiento y, a partir de ahí, se fue profesionalizando y generando un equipo para dar atención a ese tipo de violencia de género. Ahora trabajamos con víctimas de violencias machistas y mujeres víctimas de explotación laboral. Así, actualmente tenemos tres líneas de trabajo.
¿En qué consiste el trabajo que se lleva a cabo?
Hay ciertos aspectos que compartimos en el trabajo en las diferentes áreas. En primer lugar, el enfoque integral. Contamos con un equipo interprofesional formado por dos psicólogas, un abogado, una orientadora laboral, cuatro educadoras sociales y un sociólogo y una politóloga, estos dos últimos que desempeñan también labores de gestión y administración. Un equipo que trabaja desde esa óptica de acompañar a las personas en sus procesos para mejorar sus situaciones de vida. Normalmente, quien realiza un trabajo más individualizado de acompañamiento es una educadora social o una psicóloga, y después se complementa con orientadora laboral, abogado o psicóloga. También hacemos trabajo grupal con los diferentes colectivos, entendiendo que el grupo es un espacio formativo y de desarrollo de las personas. Trabajamos en red, ya que las personas están también asociadas a estructuras que ejercen violencia sobre ellas o que dificultan su desarrollo personal y su calidad de vida. El trabajo en red mejora la atención a las personas y ayuda a transformar los contextos y los marcos culturales. Y es por eso también que trabajamos mucho en la participación social, formación e incidencia política, intentando generar cambios en factores estructurales, transmitir demandas o generar cambios del sistema. La idea también es que la asociación no esté solo en la parte de reparación social, sino que realmente podamos actuar sobre los factores que generaron esas vulneraciones de derechos con las que trabajamos; aportar nuestro grano de arena para transformar el sistema a través de nuestra presión y nuestra voz, para dar también voz a los colectivos con los que trabajamos.

Al trabajar con este tipo de colectivos, ¿sienten el estigma de la sociedad hacia ellos?
Hay estigma no solo por juzgar cómo una persona llegó a esa situación, sino también por creer que la responsabilidad de salir de ella es solo de la propia persona. Todas y todos tenemos responsabilidades en nuestros procesos personales, pero después hay estructuras que, a veces, dificultan mucho esos procesos. Los colectivos con los que trabajamos están bastante estigmatizados, por lo que es importante todo lo que tiene que ver con la transformación cultural, cambiar esa perspectiva y la visión que se tiene sobre ellos. Por ejemplo, respecto a los presos en la cárcel, tenemos un programa que considero interesante porque busca trabajar desde la óptica del desarrollo comunitario dentro de la prisión, aumentando las posibilidades de participación en la cárcel. Este es el Plan de Animación Sociocultural en el Centro Penitenciario de Monterroso, que contribuye a romper ese estigma, pues muchas personas participan voluntariamente en diferentes proyectos de carácter cultural, artístico y deportivo dentro de la prisión. Todas son experiencias que fomentan el intercambio dentro y fuera y contribuyen a romper las visiones existentes sobre la prisión y las personas que están en ella.
¿Qué trabajo se hace con las personas en prisión?
Se realiza acompañamiento social, laboral, psicológico y atención jurídica a personas con problemática de drogodependencia, tanto dentro como fuera de las prisiones. Dentro de la prisión también tenemos el Programa de Preparación para la Libertad, que es un programa grupal. Se tratan temas relacionados con habilidades sociales, emocionales, proyecto vital, orientación laboral... y busca preparar la salida a la libertad, especialmente con las personas que pueden estar menos integradas en la dinámica penitenciaria, reduciendo efectos nocivos de la falta de actividad o de la cultura carcelaria, trabajando otras habilidades mejores para su vida dentro y fuera de la prisión, y buscando facilitar su integración en la sociedad al salir. Después hay otro programa, “Preparados, listos, ya”, más individualizado, con las personas próximas a la salida, a través del que acompañamos en la planificación construyendo el proyecto vital que quieren desarrollar fuera. Para esto contamos con un piso para permisos penitenciarios, destinado a personas sin vinculación externa, acompañado de un itinerario individualizado que entiende los permisos como oportunidad para ir preparando la vida en libertad.

¿Cómo funciona el programa de atención a víctimas de violencias machistas?
Atendemos a mujeres víctimas de violencias machistas, especialmente migrantes. Existen recursos públicos, como la Casa de la Mujer, que cumple una función, pero las mujeres migrantes en situación irregular o muy vulnerables no conocen los recursos o no son detectadas porque no manifiestan ser víctimas de violencia machista. Con ellas se crea una relación de confianza en la que expresan su situación. Al venir de otro país, están más solas y necesitan un acompañamiento mayor del que ofrece la administración. Las detectamos a través de nuestros servicios sociales y jurídicos, y mediante la exploración documental y su historia migratoria podemos identificar si hay violencia. Muchas veces son víctimas de violencia machista en su país, pero necesitan apoyo continuo aquí. También trabajamos con mujeres víctimas de prostitución desde una perspectiva abolicionista. Consideramos que existe un sistema prostituyente que coloca a las mujeres como mercancía para el consumo masculino, fruto de procesos culturales y educativos que requieren revisión. Por eso, Aliad Ultreia adopta esta perspectiva, trabajando con las mujeres y con las estructuras. Contamos con un piso de acogida para mujeres e hijos, realizando también intervención integral, trabajo grupal y desde una perspectiva sensible al trauma. Es un proceso de restablecimiento, pues a veces la herida es profunda. Hoy en día, las víctimas tienen situaciones cada vez más complejas, y las herramientas de captación actúan sobre gente muy joven a través de plataformas online. Por eso, impartimos talleres en institutos y formación a profesionales implicados mediante congresos, acciones en los centros de información de la Mujer, fuerzas y cuerpos de seguridad o ámbito sanitario, mejorando la detección de mujeres y la derivación a entidades especializadas en Galicia. Creamos numerosos materiales didácticos y guías para profesionales, porque es fundamental formar y sensibilizar.
Realizan una labor encomiable que correspondería a la administración, por eso colaboran con la entidad.
Sí, nuestra financiación es principalmente pública, de la Xunta de Galicia, ya que somos entidad prestadora de servicios sociales. También tenemos fondos de la Diputación y algo del Ayuntamiento de Lugo. Además, colaboran con nosotros las personas socias, que son muchas y aportan lo que pueden. Cualquier persona puede aportar su grano de arena para permitir que sigamos desarrollando nuestra labor en favor de estos colectivos.
¿Consideran que tienen alguna necesidad en la entidad?
Estamos muy contentas por el equipo multidisciplinar con el que contamos y con todo el trabajo que realizamos, también por el papel de los voluntarios y voluntarias a la hora de fortalecer nuestra identidad asociativa y de participación social, y también estamos agradecidas por la aportación pública que recibimos para poder desarrollar nuestro trabajo; pero lo que sí querríamos es que cambiase el sistema en lo más profundo. Si cambiaran ciertas estructuras opresivas, no tendríamos que hacer tanto trabajo de integración y acompañamiento y no les resultaría tan costoso a las personas con las que trabajamos superar ciertas situaciones a las que llegaron con responsabilidad o sin ella.