Auxilia Lugo denuncia que la nueva rampa del Edificio Sindical sigue sin garantizar una accesibilidad segura

Auxilia Lugo considera que las obras realizadas en el Edificio Sindical de Lugo, situado en la Ronda da Muralla, suponen un avance en la eliminación de las barreras arquitectónicas, pero advierte de que la nueva rampa de acceso todavía no garantiza una accesibilidad segura y autónoma para todas las personas con movilidad reducida. La asociación reclama que se corrijan los problemas detectados para que el edificio pueda ser utilizado en igualdad de condiciones los 365 días del año.
La entidad recuerda que su reivindicación comenzó tras recibir la queja de una ciudadana usuaria de una silla de ruedas que, al acudir a votar al Edificio Sindical, tuvo que ejercer su derecho al voto en la calle al no poder acceder al interior. En aquel momento, el inmueble disponía únicamente de un montacargas que llevaba años fuera de servicio y que, según denuncia Auxilia Lugo, había llegado incluso a utilizarse como papelera.
Tras conocer esa situación, la asociación inició diversas gestiones para identificar a la administración responsable del edificio y reclamó que dejase de funcionar como colegio electoral mientras no fuese plenamente accesible. Esa petición prosperó y, en las últimas elecciones, el inmueble ya no fue utilizado con ese fin. Para Auxilia Lugo, mantener un colegio electoral inaccesible suponía una situación discriminatoria para las personas con discapacidad.
No obstante, la entidad siempre defendió que el problema iba mucho más allá de las jornadas electorales. El Edificio Sindical alberga las sedes de distintas organizaciones sindicales, así como servicios públicos como el de valoración médica, por lo que considera imprescindible que sea accesible de forma permanente. Durante estos años, la asociación realizó un seguimiento continuado de la situación y promovió distintas protestas y reivindicaciones para reclamar una solución definitiva.
Una vez finalizadas las obras, representantes de Auxilia Lugo se desplazaron hasta el edificio para evaluar la nueva rampa. Su conclusión es que, aunque la actuación supone un paso adelante, presenta importantes deficiencias. Según explican, la fuerte pendiente hace prácticamente imposible que una persona usuaria de una silla de ruedas manual pueda utilizarla de manera autónoma, ya que la silla puede adquirir velocidad y existe el riesgo de impactar contra el muro que separa la rampa de las escaleras si no es frenada.
La entidad también advierte de que el pavimento instalado no es antideslizante, por lo que tanto las ruedas de las sillas como las personas acompañantes pueden resbalar durante el recorrido. Además, señala que el día de su visita el suelo ya presentaba suciedad, por lo que considera que la situación puede agravarse aún más cuando llueva y la superficie esté mojada.
Desde Auxilia Lugo anuncian que continuarán trasladando estas deficiencias a las administraciones competentes para que sean corregidas. La asociación insiste en que la accesibilidad no consiste simplemente en eliminar barreras arquitectónicas, sino en garantizar que todas las personas puedan acceder a los edificios públicos con seguridad, autonomía y en igualdad de condiciones. "La accesibilidad no es un privilegio ni un favor, es un derecho", concluye.