El concurso del cartel del San Froilán abre la polémica por el uso de la inteligencia artificial

La recuperación del concurso abierto para elegir el cartel de las fiestas del San Froilán 2026 ha generado críticas entre profesionales del diseño gráfico y vecinos de Lugo. Las quejas se centran tanto en el cambio de modelo respecto al pasado año como en la imagen empleada por el Área de Cultura para anunciar la convocatoria, que los críticos identifican como generada mediante inteligencia artificial.

El Ayuntamiento ha decidido recuperar este año el certamen abierto a artistas y público en general para seleccionar la imagen de las fiestas, que se celebrarán del 4 al 12 de octubre. Las bases establecen que el diseño ganador será el cartel anunciador del San Froilán 2026 y fijan un premio de 2.000 euros.
La decisión supone un cambio respecto al modelo empleado el pasado año, cuando se apostó por encargar el trabajo a profesionales locales. Parte del sector del diseño lamenta ahora la vuelta al formato de concurso, al considerar que la contratación directa de artistas de la ciudad contribuía a la profesionalización de la imagen de las fiestas y suponía un apoyo al talento local.
La controversia aumentó por la campaña utilizada para comunicar la convocatoria. La publicación municipal hace referencia a los 120 años de los primeros carteles publicitarios modernos y emplea imágenes inspiradas en carteles históricos del San Froilán, tomando como referencia el libro 'A publicidade das festas de San Froilán de Lugo: carteis e programas 1877-2011', de Teresa Pena Moreda y Fernando Arribas Arias.
Precisamente la reinterpretación de estas piezas es uno de los aspectos cuestionados. Las críticas sostienen que la utilización de inteligencia artificial modificó y desvirtuó los carteles históricos, ofreciendo representaciones que no se corresponden con los originales, y reprochan la falta de rigor a la hora de emplear este patrimonio gráfico para promocionar el concurso.
Las bases prohíben expresamente la IA

La principal contradicción señalada por los profesionales está en las propias condiciones de la convocatoria. Las bases del concurso establecen literalmente que "queda prohibido el uso de tecnologías de inteligencia artificial para la elaboración de los diseños". Además, prevén que el Ayuntamiento pueda solicitar el archivo original por capas, documentación, bocetos u otras justificaciones para comprobar la autoría del trabajo y evitar el empleo de esta tecnología.
Las normas van más allá y contemplan la exclusión de los diseños realizados total o parcialmente con inteligencia artificial, una condición que se justifica expresamente con la finalidad de "promocionar el talento de las personas".
Esta misma restricción aparece en el concurso del San Froilán Miúdo. Las bases destinadas a los menores de 15 años obligan a acreditar que las propuestas son de autoría propia y evitan el uso de inteligencia artificial. En este caso también se prohíbe expresamente esta tecnología y se establece que no se aceptarán diseños realizados total o parcialmente con ella.
Los críticos consideran incoherente que Cultura establezca estas condiciones para los participantes mientras recurre a la IA en sus propias comunicaciones. También defienden que las administraciones, y especialmente las áreas vinculadas a la cultura, deberían priorizar y fomentar el trabajo de ilustradores, artistas y diseñadores.
La polémica guarda similitudes con la registrada recientemente en Xove, donde el BNG criticó al Ayuntamiento por el empleo de inteligencia artificial sin una revisión suficiente en una publicación relacionada con el eclipse solar. Ahora, en Lugo, el debate se traslada a la imagen de una de las celebraciones más representativas de la ciudad y a la manera en la que las instituciones emplean estas nuevas herramientas en la comunicación cultural.
