Suegos acogerá el sábado una peregrinación en honor a san José María Díaz Sanjurjo

Pol
LugoXa | TerraChaXa
La jornada comenzará a las 10:30 horas en los lagos de Teixeiro y continuará con una peregrinación hasta la iglesia, donde se celebrará una misa antes de la comida de convivencia
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22 Oct 2026

La parroquia de Suegos, en el municipio de Pol, será el punto central de la celebración en honor a san José María Díaz Sanjurjo el próximo sábado, 24 de octubre. La Diócesis de Lugo organiza una jornada que combinará oración, peregrinación y convivencia para recordar la figura de este misionero lucense, que llegó a ser obispo en Vietnam y fue canonizado por la Iglesia católica.

La programación comenzará a las 10:30 horas con la acogida de los participantes y una oración en los lagos de Teixeiro. A las 11:00 horas dará comienzo la peregrinación hacia Suegos, donde a las 13:15 horas tendrá lugar la misa en la iglesia parroquial. La jornada terminará con una comida de convivencia prevista para las 14:00 horas, con un precio de 20 euros por persona. Las personas interesadas en asistir pueden inscribirse a través de los teléfonos de contacto que figuran en el cartel de la convocatoria.

San José María Díaz Sanjurjo nació en Santa Eulalia de Suegos el 25 de octubre de 1818. Fue el mayor de seis hermanos y estudió en Lugo y Santiago de Compostela antes de ingresar en la orden de los dominicos en 1842, pese a la oposición inicial de su padre.

Tras ser ordenado sacerdote en 1844, se marchó a Filipinas, donde ejerció como docente en la Universidad de Manila. Su deseo de dedicarse a las misiones lo llevó en 1845 a Tonkín, en el actual norte de Vietnam, donde trabajó en la formación de sacerdotes y en la atención a las comunidades cristianas.

Su actividad se desarrolló en un contexto de persecución religiosa. Nombrado obispo, continuó con su labor pastoral hasta que fue detenido y condenado a muerte. El 20 de julio de 1857 fue decapitado en Nam Dinh, con 38 años.

Fue beatificado por el papa Pío XII en 1951 y canonizado por san Juan Pablo II en 1988, junto con otros mártires de Vietnam. La Iglesia lo reconoce como el primer lucense canonizado, y la peregrinación a Suegos permitirá recordar su trayectoria y sus vínculos con la tierra en la que nació.

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